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José María Belaustegigoitia Landaluce
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José María Belaustegigoitia Landaluce
Enviar a un amigoEl Primer Líder Generacional en el Athletic Club de Bilbao
1889 - 1964
Bilbo, Bizkaia
José María Belausteguigoitia era un jugador de una potencia física fenomenal. Hombre corpulento y muy rápido. Era de esos jugadores que da miedo verlos venir. Además de sus virtudes físicas, gozaba de un carisma y liderazgo que sus compañeros respetaban. Este centrocampista sería el primer gran capitán en la historia del Athletic Club de Bilbao. Debuto con los leones en 1905 y se retiro en 1924, con 7 Copas bajo sus brazos.
Belausteguigoitia perteneció a una familia de abolengo nacionalista y futbolístico. Sus hermanos Pacho (que llegó a jugar en el Olympique de París), Ramón y Faustino le dieron también al balón. El más destacado en todo fue siempre José María. Era desde muy joven miembro del PNV. En 1910 (tenía 21 años) era el responsable de la sección de fútbol de las juventudes del partido, y fue además uno de los fundadores de Acción Nacionalista Vasca, escisión liberal del PNV, en 1930. Jugaba de medio centro en el Athletic y en la selección nacional. Fiel a sus principios, dejó el PNV por ANV, pero nunca abandonó, en cambio, el Athletic de Bilbao, ni permitió, como buen patricio, que se le pagara por sus servicios: siempre prefirió ser amateur.
Siempre destacando como el líder del Athletic en el centro del campo, fue llevado a la selección Española donde protagonizó en 1921 la famosa anécdota que dio origen al mito de la "furia española". Al pedir a voz en grito el balón: "Sabino, a mí el pelotón, que los arrollo", marcando de cabeza el gol del empate ante Suecia en las Olimpiadas de Amberes, llevándose por delante a varios defensores suecos. Inmediatamente los medios de comunicación construyeron la leyenda. En 1921 apareció en Barcelona un librito en octavo titulado Los "ases" deportivos. En esta publicación se califica a Belauste de "alma del equipo español", de "juego siempre noble", cuyas características (como, a partir de entonces, las de la selección y el fútbol españoles) son "la valentía", "su empuje, su entusiasmo, su nervio", "la energía y el alma". El propio Belausteguigoitia parecía aceptar de buen grado el juego: aunque el propio libro aludía claramente a "su cariño extraordinario" por Euskadi.
No está claro si Belauste pronunció la legendaria frase tal y como ha quedado grabada, pero lo que importa, como asegura Carlos Bacigalupe, es que su perfil encaja con una demanda de ese tipo. En realidad, la que demostró el jugador José María Belausteguigoitia "Belauste", que es quien, en la teoría y en la práctica, dio cuerpo a esto del "estilo español", el mismo del que luego, en los años 40 y 50, hace propaganda la Falange como "encarnación de los valores hispánicos masculinos: virilidad, impetuosidad y furia", y que reaparece de forma periódica sobre todo en tiempos de penuria donde "sin infraestructura científica, el balompié hispano se vuelve idealista y fundamenta su juego en valores espirituales como la "raza" o la "furia".
La "furia española" fue, por lo tanto, un invento consciente, no una mera casualidad.
Ricardo Zamora, guardameta de España en 1920, aseguró años más tarde que la frase que ha permanecido es la que Belauste pronunció. Otros, sin embargo, explicaron que el futbolista gritó: "Sabino, aurrera". En 1937, poco antes de llegar a su exilio en México, Belauste concedió una entrevista a la revista cubana Carteles en la que lo aclaró todo: "Estando yo en posición ventajosa para anotar, y viendo que Sabino avanzaba con la pelota, le dije simplemente: 'A mí, Sabino, que los arrollo'. Después, rodamos tres o cuatro por el suelo".
Licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca, le disgustó que no se le reconociera como hombre de formación académica y cultural. Donde pudo conjugar su actividad como abogado con los deportes. Y es que, además de fútbol, Belauste se destacó en el lanzamiento de palanca, el montañismo e incluso el tenis, al que se aficionó en México D.F., a donde partió después de iniciar la Guerra Civil. Allí moriría el 3 de Septiembre de 1964, víctima de un cáncer de pulmón. Lejos de la tierra que le vio nacer. Un año antes de su muerte, el Athletic le entregó la insignia de oro y brillantes del club.
Belauste fue y es un símbolo histórico en el Athletic, figura que marco una época en el fútbol por su imponente estilo y por sus ideas políticas de gran convicción que hacieron a Euskal Herria orgullosa.
Foto del Athletic Campeón de 1911.
Imagen de la plantilla del Athletic Campeón en 1914.
Foto del Athletic Campeón en 1921.
Retrato de Belauste en sus últimos días como jugador del Athletic
