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El fútbol español necesita una catarsis
El fútbol español se aboca a una situación crítica. No hay cifras oficiales sobre las deudas de los clubes, como es habitual en un negocio dominado por el oscurantismo, pero en los cuarteles de la Liga se habla de quiebras, leyes concursales, huida de patrocinadores, descenso sustancial en la afluencia a los estadios, impagos y posibles desapariciones de algunos clubes. En muchos aspectos, esta crisis supera a la que significó la creación del plan de saneamiento y el nacimiento de las sociedades anónimas deportivas. Y es peor porque la crisis de la economía española es, junto a la irlandesa, la más aguda entre los países de la Unión Europa. Cualquier tentación de los clubes de solicitar amparo a las arcas públicas se encontrará con una dura respuesta social. España ha entrado en una espiral incontenible de paro. Aunque el fútbol siempre juega con dos barajas –negocio en los tiempos boyantes y agraviado enfermo en los tiempos de crisis-, esta vez no habrá ninguna posibilidad de favorecer los intereses de los clubes. El crudo invierno económico lo impide. Las prioridades están en otras partes.
Ángel Torres, presidente del Getafe, declaró el lunes en el programa Al Primer Toque, de Onda Cero, que 16 de los 20 equipos de Primera División perderán el próximo año sus patrocinios. Muchos de estos clubes no cobran por la publicidad que exhiben en sus camisetas. En breve volverán las camisetas limpias. No habrá nadie que pague por ellas. Tampoco funciona el mercado, excepto con unos pocos privilegiados, Madrid y Barça a la cabeza. Las distancias que se han abierto esta temporada explican la grave regresión de la Liga, cuya pérdida de prestigio es notoria. No ayuda nada el conflicto televisivo, el caos de horarios y la incompetencia de la Liga de Fútbol Profesional, que se ha erigido en un factor de distorsión en lugar de arbitrar soluciones sensatas y rebajar el ruido que tanto daño hace al fútbol. La casta dirigente de nuestros clubes invita al desánimo.
La debilidad estructural del fútbol español es alarmante, a pesar de la tentación escapista de muchos clubes, fervientes practicantes de la huida hacia adelante. Acostumbrados a encontrar refugio final en las misericordiosas instituciones públicas, y siempre dispuestos a alentar la demagogia entre los aficionados, los equipos españoles mantienen las pésimas prácticas que les ha llevado al desastre. No entienden que esta vez juegan sin red. Nadie acudirá a salvarles.
La crisis es de tal calibre que tiene un lado positivo. Sólo resulta posible la catarsis. Se habla de la posición privilegiada del fútbol inglés sin recordar que la Premier es el resultado de los dramas de los años ochenta: la catástrofe de Heysel, la tragedia de Hillsborough, el hooliganismo, los cinco años de suspensión a los equipos ingleses en las competiciones europeas, la pérdida de espectadores, las pésimas condiciones de los estadios… Todo esto supuraba en Inglaterra antes de 1985, fecha del desastre de Heysel, pero los equipos dominaban las competiciones europeas y nadie quería observar la realidad del drama. Hace pocos días se cumplió el vigésimo aniversario de la catástrofe de Hillsborough. Murieron 96 aficionados del Liverpool aplastados en la ratonera de un estadio viejo, sin ninguna garantía de seguridad, símbolo de un tiempo superado. El fútbol inglés vivió aquel día el punto más bajo de su existencia. No había ni una sola señal de optimismo en el horizonte. Sin embargo, la recuperación llegó en el momento más agudo de la crisis. Se establecieron las medidas que significaron la eclosión de la Premier como principal Liga del planeta.
La Premier se creó en 1992 al amparo del Informe Taylor, que obligó a renovar todos los estadios y acabar con las tribunas de aficionados a pie, y al contrato televisivo con la Sky Television de Rupert Murdoch, que 17 años mantiene sus derechos sobre la Liga inglesa. Fue un acto beneficioso extremadamente beneficioso para las dos partes. Murdoch pagó 191 millones de libras por emitir los partidos en codificado, frente a los 44 millones del contrato anterior firmado por la ITV en 1988. Salvó una cadena que estaba a punto de perecer. Ocho millones de abonados, fanáticos del fútbol, le convirtieron en uno de los hombres más poderosos del mundo. La inyección de dinero –el último contrato es de 1.700 millones de libras- multiplicó las posibilidades de los clubes ingleses en el mercado. La llegada de Cantona y Ginola anticipó los fichajes de Bergkamp, Gullit y Zola. El resto es historia. La tradicional insularidad del fútbol inglés llegó a su fin: en los pasados cuartos de final de la Liga de Campeones participaron cuatro equipos ingleses –Manchester United, Liverpool, Chelsa y Liverpool-, dirigidos por tres entrenadores continentales –Benítez, Wenger y Hiddink- y con sólo nueve jugadores ingleses entre los 44 titulares.
Inglaterra aprovechó su peor crisis para transformar totalmente la estructura de su Liga. La revolución llegó en todos los apartados. El fútbol español tuvo su oportunidad aproximadamente en las mismas fechas, con el plan de saneamiento que derivó en la creación de las sociedades anónimas deportivas. No se aprovechó. Afloró esencialmente una casta de dirigentes codiciosos que ha dejado tierra quemada: malos estadios, malas prácticas, quiebras y graves sospechas de corrupción. Pero esta grey no tiene crédito ilimitado. La crisis les acecha. Es una época dramática para el fútbol, que tiene que elegir entre dos opciones: renovarse con dirigentes creativos y honestos, con una Liga Profesional poderosa y eficaz, o mantener la torpe política que ha llevado a los clubes al desastre. Por paradójico que parezca, la crisis puede ayudar a tomar la decisión correcta, a favorecer el fútbol por encima de la codicia.
La crisis no afecta sólo a los bancos hipotecarios de EE.UU., a las inmobiliarias españolas o al modesto trabajador: el fútbol está en recesiónLos jugadores del West Ham, que no tiene sponsor, lucieron ayer sus dorsales en la parte delantera de la camiseta
A finales de julio el Athletic de Bilbao anunció que luciría en su camiseta el nombre de la refinería vizcaína Petronor: fue el final de su resistencia a ‘manchar’ los colores del club con publicidad, resistencia que desde que el FC Barcelona llegó a un acuerdo con Unicef, hace ya dos años, mantenía en solitario.
Pero paradójicamente, ahora que hasta los vascos aceptan publicidad, media docena de clubs de Primera han empezado la Liga sin ella. ¿Regreso al romanticismo? No. Es la crisis.
Almería, Betis, Deportivo, Málaga, Mallorca y Racing no disponen aún de sponsor. Otro, el Valencia, ha denunciado al suyo porque no le paga. La temporada pasada todos ellos cubrían parte de su presupuesto con la aportación de un patrocinador de referencia, pero la economía está en crisis y el fútbol no escapa a eso. “Muchos anunciantes han empezado a recortar gastos porque hay crisis. Y lo hacen por donde nunca deberían hacerlo:en marketing y en publicidad”, explica Javier Mancebo, Director de Estrategias y Desarrollo de la empresa de marketing deportivo Havas Sports.
Los clubs citados llevan meses buscando sponsor, después de expirar sus antiguos contratos. Varios eran patrocinados por empresas constructoras, el sector que lideraba la inversión publicitaria en el mundo del fútbol. Muestra evidente de que la crisis en España empezó a golpear primero en la construcción es que en Primera sólo queda un anunciante de ese ámbito: el Grupo Galco, que patrocina al Getafe. Han desaparecido del mapa futbolístico Fadesa (Deportivo), Obrascampo (Almería) o Restaura (Osasuna).
Ahora el sector dominante son las casas de apuestas por Internet, que hacen lucir sus logos en las camisetas del Real Madrid, el Sevilla o el Espanyol. Todos han olvidado las reticencias que, hace muy poco tiempo, despertaban las actividades de esas empresas. Y es que quien tiene un sponsor tiene un tesoro: los 18 millones que Bwin le paga al Real Madrid anualmente pueden llegar a representarle casi el 5% de su presupuesto.
PROBLEMA GLOBAL
La crisis es global y la crisis del fútbol, evidentemente, también lo es. La gigantesca quiebra de AIG, la aseguradora estadounidense que le paga 20 millones de euros al año al Manchester United, es el golpe más sonado de la recesión aplicada al fútbol, porque afecta al mundialmente famoso club de Old Trafford. Pero en Inglaterra hay dos clubs, West Ham y West Bromwich, que ni siquiera tienen sponsor. Hace unos días jugaron entre ellos: fue el primer partido de la Premier desde 1992 en que ninguno de los dos equipos lucía publicidad. Los grandes anunciantes en Inglaterra son ahora las aerolíneas del Golfo Pérsico. La más fiel es la cervecera Carlsberg: lleva quince años con el Liverpool.
En Italia hay síntomas de recesión –cuatro clubs empezaron la temporada sin patrocinador– pero curiosamente los ingresos por publicidad en las camisetas son aún mayores que los de la temporada pasada: casi 67 millones de euros, por los 64 del 2007. Sostienen el pastel, sin embargo, los 11 millones que la Fiat –a través de su filial New Holland– le paga a la Juventus, los 10 que Bwin aporta al Milan o los 7 que Pirelli desembolsa para que su logo se vea en la zamarra del Inter.
Alemania sigue siendo un paraíso publicitario: Bayern Múnich, Schalke 04 y Wolfsburg gozan de contratos de 20 millones por año con, respectivamente, la telefonía alemana, el gas ruso y la gigante automovilística Volkswagen. En la Budesliga nadie se queda sin sponsor y hasta el modesto Energie Cottbus percibe un millón por temporada. En Holanda, el nuevo sponsor del Ajax, Aegon, admite haberse afectado seriamente por la quiebra de otro banco estadounidense, Lehman Brothers.
LO PEOR ESTA POR LLEGAR
Así están las cosas, pero los expertos avisan de que estamos viendo sólo la punta del iceberg de la crisis. “En seis meses veremos serios problemas más graves”, asegura Vicente Casado, Director General Comercial del Grupo Santa Mónica, líder en el sector del marketing deportivo en España y responsable, entre otros, del marketing de la Federación. Su opinión es compartida por Albert Agustín, Consejero Delegado de Havas Sports: “Sabemos la crisis está afectando, pero no sabemos hasta qué punto. En el 2009 se notará mucho más”.
¿Para echarse a temblar? Sí y no. “El fútbol tiene tal apoyo popular que sabrá regularse”, afirma Casado. “Por lo que hace a inversión publicitaria”, añade Mancebo, “el fútbol lleva ventaja sobre otros deportes: es el más popular, con diferencia y el que tiene más horas de televisión. Y el que dispone de más facilidades y soportes para anunciarse. Los otros deportes no le van a quitar al fútbol dinero de la publicidad: por citar un ejemplo, Fernando Alonso es muy popular, pero anunciarse en la F-1 es muy caro y cuando él desaparece el interés por este deporte en España cae en picado”.
La popularidad del fútbol es la visión optimista. La pesimista es que algunos clubs saldrán malparados. Casado recuerda que “al Manchester United nunca le faltará un patrocinador. Ni al Madrid ni al Barça. Porque son muy populares y porque llevan años trabajando bien los aspectos comerciales y de marketing.
No sólo los grandes saldrán bien librados, también hay clubs más modestos que trabajan bien”. Pero, ojo, según Casado, “los que de verdad sufrirán la crisis son los que dependen del amigo del amigo que lleva publicidad o del presidente que se anuncia en el equipo”. “La española”, concluye Mancebo, “es de todas las grandes Ligas las que menos recibe por publicidad. Hay que venderse mejor”.
En los tiempos de la gran depresión de 1929 hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, la gente trataba de olvidar la crisis económica y aquel jueves negro en la caída de la Bolsa de Nueva York, asistiendo al cine y al teatro, porque era un espectáculo seguro para su inversión.
Fueron los tiempos de Clifford Odets y el Groups Theatre con la gran obra ¡Despertad y cantad!, basada en la huelga de taxistas en Estados Unidos en 1935. Hollywood por su parte, era un mercado ambiguo y contradictorio orientado a conquistar con fórmulas poco intelectuales para las masas presentando musicales, westerns o melodramas románticos como Lo que el viento se llevó, un éxito.
La tristeza monetaria parecía no destemplarse y la vida de los campesinos y obreros se resistía a alejarse de lo que sucede actualmente con el colapso mundial económico, sólo que ahora, el principal paliativo para los trabajadores que quieren olvidarse de la inflación, es el futbol.
El problema es que hasta un gigante como la FIFA ha aceptado la enfermedad en su cuerpo. Joseph Blatter, presidente del organismo, afirmó: “El futbol enfrenta un tsunami financiero y tendremos una situación cómoda hasta el 2010. El mundo está en crisis y aunque la primera ola no nos ha alcanzado, la segunda ola sí lo hará, principalmente a los clubes”. Negro atardecer para una empresa que cotiza 300 mil millones de dólares cada año.
Si eso pasa con la FIFA, en México la situación se torna con expectativas peores. Luis Ramón Carazo, especialista financiero, da una perspectiva en este tema. Los ingresos para el futbol azteca son tres: televisión, que brinda la mejor ganancia para los clubes, patrocinadores y taquilla que conlleva la ganancia de esquilmos.
“Aquí pasan dos cosas, los patrocinadores no venden lo mismo y si los clubes quieren tenerlos tendrán que hacer una disminución de precios. Hay muchos sectores que aún no están cubiertos por el futbol y tienen que hacer un estudio de ello. Por ejemplo, entre más patrocinadores se tienen, se complica identificar las marcas con un equipo; el que más tiene es el Pachuca, con 18, y los clubes grandes como América y Chivas sólo tienen uno o dos, a los que les cuesta más dinero anunciarse.
“Jorge Vergara es tan hábil como Televisa y ha sabido manejar muy bien su marca sacándole raja con menos patrocinadores. Está con Reebok, que es de Nike y tiene a Toyota, mientras que América a Bimbo. Como los equipos son un canal atractivo para desplazar las marcas y viene una época difícil, los patrocinadores ahora con menos dinero serán más selectivos, lo cual tiene que impulsar al futbol mexicano a crear un producto más atractivo, es decir, ver que el futbolista da el máximo esfuerzo, eso convence a la gente a que el resultado es secundario, porque se identifica con ellos, como pasa con el Puebla hoy en día; mira las entradas en el Estadio Cuauhtémoc y las del Estadio Azteca”, señala Carazo quien propone como una cercana solución volver al torneo largo para evitar la pereza de 17 semanas sin incentivos.
Pero Jesús Martínez, dueño del club Pachuca, no acepta esta condición: “Si quitamos los torneos cortos nos vamos a un tobogán, perdemos todo. Lo que tenemos que hacer son pequeños cambios a nuestro sistema, pero sin tocar la liguilla, porque son buenas entradas de dinero por la televisión y taquilla.”
COMIENZAN LOS PROBLEMAS
La Federación Mexicana de Futbol tan fracasada en lo deportivo es una maquinaria de dinero. Del 2006 a la fecha han sumado más de 200 millones de dólares siendo un gran ejemplo de finanzas sanas por lo que fue la portada de la revista Líderes de febrero.
Pero a nivel clubes los estragos comenzarán según cuenta Carazo, en el torneo que viene, “ahora mismo empezaran los problemas de renegociación con patrocinadores y futbolistas a los que inevitablemente se les tendrá que bajar el sueldo.”
Arturo Elías Ayub, director de Fundación Telmex, señala que su empresa está firme y entusiasta hasta ahora para continuar invirtiendo en el futbol: “Tenemos publicidad en Sudamérica, pero México es sumamente caro. Claro, la recuperación del dinero es mejor pero no podremos seguir así mucho tiempo a pesar del amor al futbol. He oído declaraciones de presidentes de clubes que tienen la idea de hacer los contratos de jugadores a pesos, reducir gastos de viajes drásticamente porque un equipo es una empresa y hay que ser cautelosos”, señaló.
Por eso mismo, a partir de ahora y con el peso devaluado ante el dólar en un promedio de 15 a uno, los dueños de clubes han decidido tomar un tope salarial para los futbolistas que será tasado a 12 pesos el billete americano transformando los contratos a moneda nacional. Aquel jugador que no quiera aceptar esta norma será inmediatamente puesto al draft.
La inversión en el futbol tendrá que ser más ordenada. Crisis viene del latín Discrimen: disyuntiva. Si la FMF es incapaz de atraer la atención de los que gastan queriendo pasar una tarde agradable olvidando el problema financiero, creará un círculo defectuoso perdiendo oportunidades. Sabe que el movimiento
Los directivos mexicanos ya piensan en cómo salir bien librados
En los tiempos de la gran depresión de 1929 hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, la gente trataba de olvidar la crisis económica y aquel jueves negro en la caída de la Bolsa de Nueva York, asistiendo al cine y al teatro, porque era un espectáculo seguro para su inversión.
Fueron los tiempos de Clifford Odets y el Groups Theatre con la gran obra ¡Despertad y cantad!, basada en la huelga de taxistas en Estados Unidos en 1935. Hollywood por su parte, era un mercado ambiguo y contradictorio orientado a conquistar con fórmulas poco intelectuales para las masas presentando musicales, westerns o melodramas románticos como Lo que el viento se llevó, un éxito.
La tristeza monetaria parecía no destemplarse y la vida de los campesinos y obreros se resistía a alejarse de lo que sucede actualmente con el colapso mundial económico, sólo que ahora, el principal paliativo para los trabajadores que quieren olvidarse de la inflación, es el futbol.
El problema es que hasta un gigante como la FIFA ha aceptado la enfermedad en su cuerpo. Joseph Blatter, presidente del organismo, afirmó: “El futbol enfrenta un tsunami financiero y tendremos una situación cómoda hasta el 2010. El mundo está en crisis y aunque la primera ola no nos ha alcanzado, la segunda ola sí lo hará, principalmente a los clubes”. Negro atardecer para una empresa que cotiza 300 mil millones de dólares cada año.
Si eso pasa con la FIFA, en México la situación se torna con expectativas peores. Luis Ramón Carazo, especialista financiero, da una perspectiva en este tema. Los ingresos para el futbol azteca son tres: televisión, que brinda la mejor ganancia para los clubes, patrocinadores y taquilla que conlleva la ganancia de esquilmos.
“Aquí pasan dos cosas, los patrocinadores no venden lo mismo y si los clubes quieren tenerlos tendrán que hacer una disminución de precios. Hay muchos sectores que aún no están cubiertos por el futbol y tienen que hacer un estudio de ello. Por ejemplo, entre más patrocinadores se tienen, se complica identificar las marcas con un equipo; el que más tiene es el Pachuca, con 18, y los clubes grandes como América y Chivas sólo tienen uno o dos, a los que les cuesta más dinero anunciarse.
“Jorge Vergara es tan hábil como Televisa y ha sabido manejar muy bien su marca sacándole raja con menos patrocinadores. Está con Reebok, que es de Nike y tiene a Toyota, mientras que América a Bimbo. Como los equipos son un canal atractivo para desplazar las marcas y viene una época difícil, los patrocinadores ahora con menos dinero serán más selectivos, lo cual tiene que impulsar al futbol mexicano a crear un producto más atractivo, es decir, ver que el futbolista da el máximo esfuerzo, eso convence a la gente a que el resultado es secundario, porque se identifica con ellos, como pasa con el Puebla hoy en día; mira las entradas en el Estadio Cuauhtémoc y las del Estadio Azteca”, señala Carazo quien propone como una cercana solución volver al torneo largo para evitar la pereza de 17 semanas sin incentivos.
Pero Jesús Martínez, dueño del club Pachuca, no acepta esta condición: “Si quitamos los torneos cortos nos vamos a un tobogán, perdemos todo. Lo que tenemos que hacer son pequeños cambios a nuestro sistema, pero sin tocar la liguilla, porque son buenas entradas de dinero por la televisión y taquilla.”