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Era el año 2004, nunca antes había pisado Bilbao ni, por supuesto, San Mamés. Algo imperdonable para un seguidor del Athletic como yo.
Ese año decidí ir, nadie me acompañaba así que cogí el coche y fui yo solo. El partido era contra el Real Madrid, aún galáctico.
El ambiente en los alrededores antes del partido era espectacular y dentro del estadio aún más.
Empezó marcando Yeste desde fuera del área. Después llegó el segundo, de Del Horno creo recordar, y nos fuimos al descanso con 2-0. La gente estaba contentísima y yo como el que más.
Comenzó la segunda parte y Raúl, en dos ocasiones, marcó para empatar a dos. En otros estadios, los jugadores del equipo local habrían recibido una merecida pitada de su público por haber salido dormidos, pero en San Mamés no. La afición hizo lo mejor que podía hacer para su equipo. Animar. Animar. Animar.
Los ánimos se notaron, y Del horno nuevamente, tras una jugada personal brutal, marcó el tercero. Poco después, Urzáiz puso el cuarto que cerraba el marcador y lo dejaba en un justo y glorioso 4-2.
Estuve afónico y eufórico durante muchos días. :)
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